Pasta fresca, elemento esencial de la cocina italiana

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Si pensamos en comida italiana, hay un plato que se nos viene a la cabeza. Conocida en todo el mundo, la pasta se ha hecho famosa como un plato delicioso y sencillo de cocinar. Por eso hoy os ofrecemos esta receta de pasta fresca en Placer al Plato. Si nunca lo habéis intentado, os recomiendo comenzar elaborando unos sencillos tagliatelle como los que veis en la foto, añadiéndoles la salsa que más os guste. ¿A qué se os hace la boca agua?

Pasta fresca terminada

La pasta que comúnmente conocemos es la seca, hecha con sémola y agua. Sin embargo, hoy elaboramos pasta fresca al huevo. Como veréis tiene una textura y un sabor distinto a la que compramos habitualmente. Es sorprendente que con unos ingredientes tan sencillos se consiga un plato tan delicioso.

En esta receta se mezclan los ingredientes en la encimera, aunque también se puede empezar en un bol y continuar en la mesa una vez los ingredientes estén mezclados si se quiere manchar menos (especialmente las primeras veces, ya que el huevo se nos saldrá del volcán de harina). Podréis completar esta receta tanto si tenéis una máquina de pasta como si no.

Tiempo de elaboración: 1 hora

Dificultad: Media

Ingredientes:

  • 100 g de harina
  • 1 huevo
  • Sal
  • Aceite

Elaboración paso a paso

  1. Limpiamos bien la encimera y echamos la harina en un montón. Hacemos un hueco en el medio (se suele llamar volcán) y echamos el huevo dentro.
  2. Batimos el huevo con la ayuda de un tenedor y vamos incorporando la harina que tiene alrededor poco a poco. Cuando hayamos integrado toda la harina, comenzamos a amasar con las manos. Es importante utilizar la palma de la mano con fuerza para unir bien los ingredientes. Podemos añadir un poco de agua (con mojarnos las manos será suficiente) si la masa está muy seca o harina si la masa está demasiado húmeda.
  3. Cuando la masa sea uniforme y no se nos pegue a las manos hacemos una bola y la envolvemos en film. La dejamos reposar media hora.
  4. Enharinamos la encimera y el rodillo y alisamos la pasta hasta conseguir el grosor deseado. Si tenemos una máquina de pasta, podemos utilizarla para dejar la pasta fina. La colocamos en el ancho más grande, y pasamos la pasta 8-10 veces, doblándola por la mitad y enharinándola cada vez. Después reducimos el ancho de uno en uno, pasando la pasta una vez por cada cambio, esta vez sin doblarla, hasta que consigamos el grosor deseado.
  5. Ha llegado el momento de cortar la pasta. Dependiendo del uso que le queramos dar, la cortaremos con una forma o con otra. En este caso, yo he utilizado la máquina para hacer unos tagliatelle. Para elaborarlos sin máquina los enharinamos bien y enrollamos las láminas a lo largo. Cortamos la pasta al grosor deseado y la estiramos rápidamente para que no se pegue.
  6. Ponemos abundante agua en una cazuela con un poco de sal y aceite. Cuando empiece a hervir añadimos la pasta y removemos bien. La pasta fresca tarda menos en cocinarse que la seca, entre 2 y 4 minutos, así que hay que estar pendiente y probar hasta que esté a nuestro gusto. Cuando esté lista la escurrimos bien y añadimos un poco de aceite para evitar que se peguen, sobre todo si vamos a tardar un poco en servirla.

A la mesa

Hay infinidad de recetas que utilizan la pasta fresca. Podemos simplemente añadirle una salsa o hacer platos más elaborados como lasaña, canelones o raviolis.

Si hacemos más cantidad de pasta, debemos dividir la masa en bolas antes de alisarla para conseguir la longitud necesaria y no salirnos de la mesa de trabajo. La masa que no estemos usando debemos mantenerla envuelta en film para que no se seque. Y si queremos guardar pasta para otro día, podemos dejarla que se seque bien enharinada para que no se nos pegue y guardarla en un recipiente hermético. Existen colgadores de pasta para no llenar las mesas de la cocina de pasta secando.

Por último quiero mencionar la pasta de colores. Si le añadís un poco de tomate frito (y harina para que no nos quede la pasta demasiado húmeda) obtendremos una pasta roja. Con unas espinacas trituradas podemos conseguir pasta verde y con tinta de calamar tendremos una interesante pasta negra.

¿Habéis probado alguna vez una buena pasta fresca? Si es así, sabréis la diferencia y no dudaréis en probar esta receta para elaborar uno de los platos más famosos del mundo.

Archivado en Aceite, Canelones, Harina, Huevo, Lasaña, Pasta, Ravioli, Sal, Tagliatelle
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