Salsa bechamel, base para múltiples recetas

Salsa bechamel, base para múltiples recetas

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¿Queréis cocinar una lasaña excelente o unas croquetas perfectas? Uno de los básicos que necesitáis dominar es la salsa bechamel. Una salsa muy versátil que dará sabor hasta a las verduras más aburridas, y será la esencia de platos más elaborados. Que no os asusten los grumos, con esta receta conseguiréis una salsa lisa y muy rica. ¿A qué esperáis para probarla?

Bechamel ejemplo uso

La bechamel es una salsa de origen francés que utilizamos en multitud de platos. Como ejemplos, podemos citar la lasaña, los canelones, las croquetas, o incluso para mezclar con verduras, como las espinacas o la coliflor.

Esta salsa está compuesta de dos ingredientes principales. El primero es una mezcla que se denomina roux, y se compone de una grasa, en nuestro caso la mantequilla, y harina. Es importante que el roux nunca llegue a tostarse. Una variación de esta salsa se puede conseguir sustituyendo la mantequilla por aceite de oliva. El segundo ingrediente es un lácteo, en nuestro caso la leche.

Tiempo de elaboración: 20 minutos

Dificultad: Media

Ingredientes:

  • 40 g de mantequilla
  • 1/2 l de leche
  • 40 g de harina
  • Nuez moscada
  • Sal

Elaboración paso a paso

  1. Derretimos la mantequilla en una cazuela.
  2. Cuando la mantequilla esté completamente derretida, añadimos la harina y removemos sin parar, procurando deshacer los grumos. Cocinamos esta masa durante 3-4 minutos, para evitar que la bechamel sepa a harina. Si empieza a dorarse, continuamos con el siguiente paso.
  3. Hervimos la leche y la añadimos poco a poco, removiendo sin parar. Cuando esté bien mezclada y sin grumos, añadimos la sal y la nuez moscada, y la dejamos cocer hasta que adquiera la consistencia deseada.

Consejos

Dependiendo de lo que vayamos a hacer con la bechamel debemos añadir más leche (si la queremos más líquida) o dejarla cocinar un poco más (para obtener una salsa más espesa).

En el caso de que la vayamos a usar como cobertura, por ejemplo para una lasaña o unas verduras, podemos añadirle un poco de queso por encima para darle más sabor, y gratinarla en el horno.

En general debemos intentar hacer la cantidad de salsa bechamel necesaria para el plato que vayamos a cocinar. Si nos sobra, podemos guardarla en el frigorífico, pero en ese caso os recomiendo hacerla un poco más líquida, ya que en el frigorífico se quedará como una gelatina. ¿En qué platos usáis vosotros la bechamel? No olvidéis dejarnos vuestros comentarios sobre como cocináis esta salsa y sus posibles variaciones.

Archivado en Béchamel, Harina, Leche, Mantequilla, Nuez moscada, Salsa
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